EL SACRIFICIO EMOCIONAL DE ESCRIBIR Y POR ELLO DEJARLO

 "Hay poca gente que comprenda que escribir es una especie de maldición donde a veces se producen encuentros con Dios"

                                         - Agustina Bessa-Luís

Frecuento cada lunes por la noche cierto centro de intercambio cultural. Cosa de las nueve se forma lo que llaman English Club: un poquito de slang, juego grupal para romper el hielo y listo, a hacer una pseudo-terapia de grupo en torno a un tema en específico.

Esta autobiográfica introducción parecerá puesta de regalo. No obstante, el último tema del que hablar fue «hope», es decir, la esperanza. Un papelito nos daba el guion para contestar cinco o seis preguntas y recuerdo que empezaba tal que así:

1- ¿Qué ha sido algo que esperaste durante mucho tiempo y al final cumpliste? ¿Qué sensaciones te trajo cumplir aquello?

Justamente llevé un ejemplar de mi última novela para un asistente que me la había pedido, así que hice mi respuesta a modo de spam capitalista pero introspector. Efectivamente, llevaba desde los 16 años—en poco más de un mes cumplo 20—con la curiosidad por escribir que luego sería un ansia. Recuerdo todavía la sensación que me invadió al explicarle a mi madre cómo funcionan las regalías de KDP; pensaba mientras tanto:  

—Por favor, que no me diga que no.

Varios libros publicados después, creo que ese pensamiento va dirigido a mí mismo, algo como «por favor, no pares, no te canses, no lo dejes». Pues bien, hoy hablaremos del sacrificio emocional que esta frase y otras cosas conllevan, porque muy a mi pesar existe y provoca que mucha gente abandone la escritura.

En primer lugar, el concepto de creación e inspiración en la cabeza de un escritor recién iniciado es romanticista (o platónica si me centro en lo segundo). Así, el creador es un genio, es decir, una fuente de ideas y creatividad que le debe su habilidad tanto a la varita mágica de los dioses como a haber tenido la oportunidad de entrenar su talento.

El problema viene con el hecho de que un cuerpo humano, ende realista, que se cansa y madruga para ir a trabajar, no puede seguirle el rastro a un concepto maravilloso de la perfección. El arte siempre está un paso por delante a la hora de percibir las capacidades humanas, no porque las perciba mejor (que muchas veces también) sino porque puede salirse del límite. En castellano esto quiere decir lo siguiente: no eres perfecto. No eres un genio.

En relación a dicho enunciado, siempre me pareció curiosa la pregunta a continuación: «si le damos una máquina de escribir a un mono, ¿cuánto tardaría en escribir el Quijote?» (los anglosajones se hacen la misma con Hamlet). A los matemáticos les gusta mucho por el tema de la probabilidad. Mi respuesta es que el mono moriría antes por dos razones:

1- Si el mono tiene una longevidad media de 30 años, por ejemplo, ni eso le bastaría. Cervantes ya tardó aproximadamente diez en escribir la primera parte.

2- El mono sufriría no uno sino varios lapsus, ataques de ira y episodios de ansiedad al no entender qué está haciendo y por qué lo hace durante tanto tiempo.

¿Qué tiene que ver todo esto con lo anterior? Bueno, nadie aquí presente es un mono como nosotros lo entendemos pero no son pocos los que quieren escribir su propio Quijote. Llámalo así o por el título que tenga tu «obra maestra». No eres un genio y ni el mono ni tu manuscrito lo son tampoco.

Ahora pongamos el caso de alguien que lee estos párrafos y aún así sigue escribiendo por ejemplo una novela. Por el propio funcionamiento de cómo se elabora una de estas granujillas, nuestro alguien va a posar en ella sus recuerdos, vivencias y sentimientos por mucho que lo que esté haciendo no sea un diario, unas memorias o una autobiografía. La ficción, a pesar de no ser real, bebe de eso porque la escribe un ser sintiente: que llora, tiene hambre, se ha enamorado, ha sufrido mal de amores y/o se está costeando una carrera.

El sujeto bien va a plasmar sus preocupaciones y alegrías y, aunque esto en principio sea algo liberador, tiene que estar preparado para toparse con ellas de cara, enfrentarlas una vez lea el papel. Quien no puede con ello sufre, como se indica en el título, el sacrificio emocional de escribir.

Hasta aquí las exposiciones básicas. Nos ha de interesar entonces el dimitir, que véase no es uno total casi nunca, es más bien parcial. Lo más probable es que esto se trate como si de las fases del duelo habláramos.

NEGACIÓN: un inicio difícil en el que extraña estar. Se llevaría casi como un ayuno intermitente, es decir, «me voy a tomar un mes de descanso». Inevitablemente, algún soneto volará en días contados y se creará una falsa sensación de control.

IRA: Pegó un salto desde el escritorio.

—¿Por qué me pasa esto a mí? ¡No debí empezar nunca!

NEGOCIACIÓN: el soneto que antes se paseaba muy de vez en cuando ahora se convierte en tradición, al modo de «solo los fines de semana» / «solo cuando esté ebrio».

DEPRESIÓN: rumiación y reflexión a tiempo completo sobre qué es escribir y por qué hacerlo o no con un desemboque melancólico.

Seguiría como es natural la ACEPTACIÓN. Sin embargo, aún no me he topado con alguien que haya llegado hasta ahí. Podría teorizar que es simplemente una extensión de NEGOCIACIÓN, pero entonces no estaríamos dejando de escribir sino convirtiéndonos en escritor por cuentagotas. Quizá sea (conclusión con la que nos vamos a quedar) un hacer las paces entre el yo escritor, al que supuestamente queremos abandonar, y el yo pre-escritor. Después de eso, a lo mejor se encontraría una pasión nueva, como la pintura o el deporte.

Alguien podría argumentar que mi reflexión es contradictoria; estoy explicando cómo se hace algo que ojalá nadie hiciera. Es como aquel que analiza psicológicamente el suicidio o el autolesionarse. Me remontaría a Schopenhauer diciendo que nos mueve una voluntad de vivir complejísima de identificar y que—esto ya no lo dice Schopenhauer—esa es una forma de optimismo brutal para levantarse por las mañanas; algo te motiva a despertar y es tan abstracto o hermoso que no puedes articularlo en palabras. ¡Qué casualidad! Clavadito a la creación del genio.



Comentarios

Entradas populares de este blog

TODO LO QUE USTED QUERÍA SABER SOBRE LIBROS* *PERO TEMÍA PREGUNTAR

EN DEFENSA DE LA AUTONOMÍA DEL PERSONAJE

CIXOUS-FREUD-SALINGER: DE UNA EXPERIENCIA AUTOBIOGRÁFICA TRIPARTITA