VOLAR COMO IDIOTAS. EL PRINCIPIO DE ISEGORÍA SEGÚN LOS GRIEGOS
"Aunque seas el rey, se me debe dar la misma oportunidad de replicarte, al menos con palabras semejantes"
- Tiresias en Edipo Rey
[Anotación: considérese este texto una secuela-antítesis del publicado el 2 de octubre y una secuela-DLC del escrito el 9 de julio de 2024]
Si ya vimos cómo los escritores podían ser la excusa perfecta para el mantenimiento de una soberanía, me siento obligado a imaginar cómo también lo fueron del sistema democrático.
Me remito una vez más a mis apuntes de Literatura Universal—lo siento, profesor Varo, de alguna forma tengo que estudiar para el próximo parcial—cuando digo que nos encontramos en esa clase, leyendo el Edipo Rey de Sófocles, una intervención de Tiresias el vidente que ejemplifica perfectamente la esencia de la democracia ateniense.
Por supuesto, aquel concepto ha sufrido muchos cambios y tergiversaciones a lo largo de la historia. Hoy en día, la RAE considera «democracia» el sistema político cuyo poder reside en el pueblo, el cual lo ejerce directamente o a través de representantes (muy de clase en torno a la Revolución francesa eso último).
Pues bien, la parte de «directamente» viene de la concepción griega. En tales tiempos, el varón adulto que no fuera esclavo ni extranjero participaba céntricamente en la asamblea y capaz le tocaba un cargo por sorteo.
Vería esto Platón como algo negativo. ¿Vas a dar tamaña responsabilidad al ciudadano promedio, que ignora la razón y se deja llevar por sus pasiones? La cadena acabaría indudablemente en anarquía y tras ello el surgimiento de un tirano nuevo, encargado de dar una falsa sensación de retoma del orden.
Tampoco es que fuera tan fácil formar una aristocracia de filósofos reyes, pero ya sabéis.
Volviendo al que fue mujer y hombre, pronuncia en sus palabras el principio de isegoría (ισηγορία). De igual el rango jerárquico que yo tenga, tendríamos el mismo derecho a hablar en asamblea. Junto a la isonomía, es decir, la igualdad ante la ley, garantiza una posibilidad de escucha y participación política. Pero, sobre el meollo de mi interés, ¿qué autores griegos ejemplificaron o argumentaron a favor del tema?
Heródoto es el del primer registro con su famosa Historias. La atribuye directamente al engrandecimiento de los atenienses e instaura la asamblea o Ekklesía como el lugar donde tiene libertad.
Más tarde, aunque Tucídides no discute directamente la isegoría en su obra, su narrativa de los debates políticos y la toma de decisiones en Atenas, véase Historia de la Guerra del Peloponeso, ofrece un estudio de caso para el concepto. Su perspectiva como aristócrata que vivió las consecuencias de las decisiones democráticas en su apogeo es crucial para comprender el sistema.
Y cómo no, no puedo acabar haciendo caso omiso al comediógrafo que dio nombre al que posiblemente sea el personaje más característico de mi literatura: Aristófanes. Es en Las Aves u Ornithes (Ὄρνιθες) donde dos hombres vagan por el desierto cansados de oír a la gente hablar de leyes, por lo que buscan a un rey de Tracia al que los dioses convirtieron en abubilla.
Destaco de entre todas las citas a mi disposición no la malgastada «con las palabras la mente tiene alas», sino una que me hace especial gracia. He aquí:
"Deberíais dejar de volar como idiotas y en su lugar construir una ciudad en el cielo para gobernar a los hombres"
- Pistétero en Las Aves
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