LUTO Y LAS NARRATIVAS DEL DUELO

 "Nadie me había dicho que el luto se sentía tanto como el miedo"

                                                   - C. S. Lewis

[Me disculpo de antemano con las personas que no terminan de concertar la relación literatura-videojuego. Mi más sincero pésame]

Al venir de poco en poco, a cuentagotas, los haces de luz inspiradoramente divina, uno encuentra como fuente de recursos lo que ofrece el mundo cotidiano, en este caso, un gameplay resubido de Illojuan.

Pensando que iba a encontrarme con una especie de Visage o juego poltergeist, decorado con sustos humorísticamente andaluces y memes, la realidad me soltó un jab, y qué bien recibirlo con una sonrisa de esas que te incitan a pensar.

No es que sea el streamer malagueño una fuente mayúscula de cultura, pero lo que tienen los videojuegos narrativos es su cualidad denominativa misma: la narrativa, y cuando giro la lupa hacia Luto, no puedo evitar sentir un escalofrío casi culposo.

Luto, creado por el estudio canario Broken Bird Games, maneja el perfil psicológico de Sam, que intenta sobrevivir al frío caos en el que su casa se ha convertido, todo esto causado por la pérdida de varios seres queridos y cómo su mente trata con él respecto al tema.

Para los entendidos inicia con una simbología cristalina: un espejo roto tras un puñetazo, pósits por todas partes, cajas apiladas, un narrador a lo Stanley Parable... Sirve de antesala a metáforas más fuertes; al fin y al cabo el juego es de terror, pero justo fue la literatura de terror la que nos enseñó que lo que más miedo da es lo cotidiano trastocado.

Sin querer entrar en palabras que chafen la experiencia, es la interacción de los niveles (capítulos con título propio) la que nos lleva a introspecciones entre Sam y el narrador, encargadas de revelar poco a poco qué problemáticas hay detrás de la familia que tanto parece añorarse.

En términos de libros, el duelo es uno de los temas que más encajan con manipulaciones individuales e inmersivas de la prosa. Esto lleva a que gran parte de las obras que lo abordan estén escritas con narrador en primera persona o que directamente sean autobiografías.

El autor de la cita, aunque famoso por Las Crónicas de Narnia, me parece un gran ejemplo con su "Una Pena en Observación", donde habla de cómo fue su vida tras el fallecimiento de su esposa y cómo fue arrastrado al cuestionamiento de la fe (esta liga de autores, véase Tolkien, suele estar muy influenciada por la apología cristiana).

Ahora bien, si se ha consagrado en la cultura una mujer en torno a la escritura, sobretodo poesía, del trauma, esa es Alejandra Pizarnik. Daría para un texto propio, así que me limitaré a citar dónde su punto de vista en torno a lo que nos concierne más se ha manifestado.

En "Los Trabajos y las Noches", el duelo implica además de la pérdida física una de la representación o consideración del yo, la nostalgia de lo que se era con esos lazos ahora desatados.

Debo nombrar a "El Infierno Musical", dado el interés reciente que sabéis que he tenido por interpretaciones lingüístico-hermeneúticas, que se centran en la posibilidad estética de lo escrito y lo hablado. Al ser Pizarnik, y fiel a la costumbre de autoras contemporáneas, se lleva en tanto a la sensación del cuerpo femenino.

Vemos pues las varias formas y efectos que un apartado tan personal traslada a lo creativo, y que por supuesto nos haría pensar en la capacidad empática entre autor y lector (desarrollador y gamer). He preferido manosearlo a propósito desde el ámbito literario y no tanto del filosófico—tampoco es que podamos librarnos de él—por no hurgar en la lógica de la evocación sentimental, no arrebatarle su gracia.

Ahí queda, justo en su pasillo especial para sábanas andantes y Ambipur-es colocados a mala leche.

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