LA CARACTERIZACIÓN LITERARIA DE LAS ARTES MARCIALES
"¿Queréis tanto a la vida como para sacrificar la existencia del espíritu?"
- Yukio Mishima
Alguna vez pensé, ingenuo de mí, retornar a esa fugaz fascinación infantil que tenía por las artes marciales.
Fui a algunas clases de karate de pequeño, ya sabes, por la excusa de la defensa personal y el ejercicio, pero mi cerebro de los 2010s no era capaz de entender aquello.
Y yo sé que con este título las primeras cosas que se te han venido a la cabeza son Musashi y el manga. Por ende, me autodesafío a hacerte conocer un poco más de esta historia, yo que ningún derecho tengo a ello pero que admito que me excitan los improbables.
—Men!
A lo largo de la historia, la humanidad ha empleado una naturaleza literaria o con literariedad para expresar estas disciplinas. Ya no por arte, sino por la transmisión de valores culturales, corrientes filosóficas e ideologías políticas.
El estómago de este organismo es, por supuesto, Oriente, cuya tradición escrita tratamos de resumir en otro texto de este blog llamado "Asia y la literatura: antes, todo esto era campo".
Compensando a aquello que dejamos sin explicar, se dio en China un subgénero de novela conocido como wuxia, en el que se fomentaba el confucianismo, el Tao y la prevalencia del individuo justo sobre la institución corrupta. "La Trilogía Cóndor" de Lin Yong es el ejemplo más conocido de wuxia contemporáneo.
—Kote!
El camino del samurái, el bushidō, ha sido narrado como filosofía en una cantidad incluso indecente de libros. Miyamoto Musashi se lleva la palma por "El Libro de los Cinco Anillos", aunque también destacan otros como "Hagakure" de Yamamoto Tsunetomo y "La Espada que da la Vida" de Yagyu Munenori.
Es curiosa la tendencia del espadachín japonés de la época a literaturizar su estilo de combate, aunque teniendo en cuenta que la mayoría fundaban sus escuelas, era un camino lógico.
Eso me recuerda a los típicos maestros de universidad que se citan a sí mismos en clase, con sus propios manuales en mano.
—Dō!
En la modernidad esto ha pegado un cambio.
La inserción del manga en la cultura popular permitió al menos escéptico de la época (quizá él fuera el que más) ver los mismos mensajes transportados a lo visual. Audiovisual si fuéramos a hablar de animación.
El género shonen es el que más se ha aprovechado, pues quién no conoce al menos un manga-anime de torneos de peleas. Hasta Dragon Ball tiene literariedad, señoras y señores.
"Baki" de Keisuke Itagaki y "Kengan Ashura" de Yabako Sandrovich han sido los que más han marcado un tono propio centrándose solamente en el combate «tradicional».
—Tsuki!
—¿Qué hace? ¡Se está ensañando!
—No veo que el otro se preocupe.
—¡Claro que no lo ve! ¡Es kendo!
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