EL DILEMA DE MATAR O NO (A UN PERSONAJE, CLARO ESTÁ)

 "Siempre me pregunté qué se sentía al disparar a una abuela"

                                               - Edmund Kemper

Qué interesante hubiera sido que yo fuera abogado o juez para hacer de este un texto que de verdad cuestione la carencia moral del homicidio.

Pero para hablar de crímenes que no cometería, voy a hacerlo de unos que sí he cometido, bajo la seguridad de que pastan libres en los campos de la ficción.

Y es que el escritor de relatos y novelas mata, bastante de hecho.

Ahora bien, ¿qué frívola maldad oculta en nuestro cerebro nos hace asesinar a un personaje?

No como en la vida real, la muerte de alguien en una historia le brinda a la misma cosas buenas (esto, por supuesto, si el autor es consciente de sus acciones).

Hay varios casos generalizados en los que la despedida definitiva actúa como subidón de calidad literaria. Entre ellos, se sabe que puede ser lo que inicie o desarrolle la trama, como la de Khal Drogo en la obra de George R. R. Martin, y hasta lo que la cierre, como es el caso de Julieta Capuleto.

Así mismo, la muerte de x personaje secundario motivará las acciones de un personaje principal. El ejemplo más famoso es el tío Ben en los cómics de Spiderman, aunque otro que se me viene a la cabeza es Phillipe de Vilmorin en "Scaramouche", de Rafael Sabatini.

A veces también utilizamos un accidente fortuito justo después de que el señor o señora en cuestión cumpla su objetivo. Representamos de manera simbólica que ese era su motivo de vivir y que su camino ya deja de tener sentido. Un saludo a Jay Gatsby.

"Un Héroe de nuestro Tiempo", de Mijail Lérmontov, nos da una perspectiva diferente. Pechorin, su protagonista, tiene como objetivo acabar con su vida; su propia autodestrucción es su arco de personaje.

Por otro lado, existe un método el cual considero una espada de doble filo: puede salirte muy bien o muy mal. Hablo, cómo no, de eliminar a quién ni pincha ni corta, el personaje que no sirve para nada.

¿Mis razones? Al hacerlo, pierdes la oportunidad de desarrollar a este individuo, además de que puede sentirse como crueldad gratuita de tu parte.

Las muertes de Remus Lupin y Nymphadora Tonks en "Harry Potter y las Reliquias de la Muerte" no tienen un contexto y no se valen de una explicación posterior creíble.

—Quítatelos de encima, Rowling. ¡A ellos y a los trans!—pensó ella.

Cabe recordar que de no seguir pautas tan sencillas como las expuestas (o varias que he olvidado a propósito, algunas más complejas), se toma el riesgo de afectar al producto final negativamente.

Sigan escribiendo los asesinos, y no asesinando los escritores.

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