EL ESCRITOR COMO FUMADOR
"Justo cuando estaba a punto de renunciar, abrí una lata de mis adorados Schimmelpennincks y empecé a pensar en el hombre que me los vendía en Brooklyn"
- Paul Auster
—¿Cuál es el estereotipo número 1 del autor?
—El suicidio.
—Vale, intentémoslo otra vez. ¿El número dos?
—La coca.
—...
—¿Qué?
—Lo que más me cabrea es que es cierto.
Digamos que tuve este diálogo aunque me lo acabe de inventar.
En tal caso, busqué una respuesta que tuviera que ver con la acción de fumar, sin importar qué o de qué manera.
Yo mismo me cuestioné el impacto cultural del escritor como persona fumadora tras reemplazar este texto cruelmente por «Eso que tenemos por los Bastones» en la Nochevieja de 2024.
El ápice de esperanza me lo dio curiosamente el absurdista. Creo que no hace falta que lo nombre, aunque cierta gente quisiera que lo pronunciase en un francés que solo utiliza para hacerle referencia.
El desgraciado del mito de Sísifo tiene un cigarro en sus dos fotografías más conocidas. No quiere decir esto que fumar lo hiciera más inteligente, aunque no dudo de que el estado emocional posterior lo dirigiese a escribir.
Ese es precisamente uno de los argumentos, y me gustaría decir que el único. Algunos mostraron con la "droga legal" una terapia contra sus demonios internos.
El objetivo de Charles Bukowski era superar el alcoholismo, cosa que se vio reflejada en su carrera literaria.
Kafka también fumaba. Decía en sus diarios que le servía para evitar la ansiedad.
El yin y el yang.
Paso a explicar el contexto de la cita de Auster. Su libro "Smoke & Blue in the Face" floreció porque un periodista del New York Times le pidió un cuento de Navidad.
El resultado fue la historia de un novelista, un vendedor de cigarros y un muchacho afroamericano en busca de padre.
No me extrañaría que al ver el título de este texto pensases en "el escritor" como varón.
Al género ser un asunto gramatical y a la tontería ser unisex, por supuesto que hubo autoras fumadoras compulsivas.
Varias escritoras del feminismo podrían encontrarse aquí. Se me viene a la cabeza mi queridísima humanista Hannah Arendt y la queridísima por otras tantos María Zambrano.
Voy acabando con la mención a una fotografía que deambula por Internet de tres mujeres fumando con pipa en una playa del País Vasco.
Se decía que las señoras eran de izquierda a derecha Rosa Luxemburgo, Beauvoir y la anarquista Emma Goldman.
Por fechas es imposible que esa imagen sea real, pero tampoco me quejaría si lo fuese (bueno, un poco sí por Beauvoir).
No quiero terminar sin un diálogo que de verdad tuve. Estaba junto a mí, volviendo de la facultad, una poetisa.
Ella dijo lo siguiente:
—Fumar da una especie de sex appeal.
Comentarios
Publicar un comentario