SOBRE EL CINE EXPRESIONISTA ALEMÁN Y LA LITERATURA

"Pareció insistir en acentuar su carácter enigmático, macabro, siniestro, mórbido. Refleja el proceso de repliegue en la profundidad del alma".

                                           - Sigfried Kracauer

Acudí hará unos días a mi bar de recitales de poesía favorito, esta vez para ver una película proyectada. Había oído hablar de ella, nombrarla. Lo que me encontré ahí sentado, junto a un compañero satanista, fue nunca mejor dicho una expresión de arte.

El pueblo alemán de aquel entonces había visto en carne propia lo que era el cine antigermano en otros países y, conscientes de su falta de producción local, se hincharon a hacer filmes. El gobierno reguló esta masividad con la fundación de la Deulig, una asociación de cine dedicada exclusivamente a documentales propagandísticos.

Otra fundación fue la de la Bufa, que se encargaría de proporcionar salas de proyección a los soldados.

La guerra hizo del cine una «cosa loca» en Alemania. La competencia estadounidense se iba haciendo más notable y el final del conflicto solo desmotivó al consumidor.

Hacía falta algo más, unos símbolos, unas emociones, un psicodrama. Para ello nació el cine expresionista, característico por su falta de diálogos, su maquillaje y su excentricidad en blanco y negro.

Precursora la película de la que hablaba al principio: "El Gabinete del Doctor Caligari", dirigida por Robert Weine y escrita por Carl Mayer y Hans Janowitz.

Hubiera Edgar Allan Poe disfrutado de esto, pues el estilo se benefició mucho de su terror gótico. Hablando de gótico, la "Nosferatu" de F. W. Murnau, al fin y al cabo una adaptación libre de la obra de Bram Stoker, terminó siendo otro exponente.

Los literatos posteriores estaban encantados. Se provocó una narrativa más hacia la introspección como vemos en "El Hombre sin Atributos" de Robert Musil, la historia de un matemático de Kakania (como llama al imperio austrohúngaro) que debe averiguar qué hacer con su vida.

Alfred Doblïn se fijó más en su surrealismo, el cual enfocó desdibujado (creo que no hay palabra que le guste más a un autor) con la realidad en "Berlín Alexanderplatz". En este libro, un ex-convicto intenta ganarse su futuro en un barrio de clase obrera.

Sin embargo, el pilar para el estudio de este género fue un miembro de la Escuela de Fráncfort, Sigfried Kracauer. En su obra "De Caligari a Hitler", analizó las películas expresionistas no solo como arte, sino también como manifestación del malestar colectivo y de las protestas sociales.

En base a esto, y ya finalizando, recuerdo a un hombre en traje que entró sin previo aviso en aquel bar con la película apunto de acabar y se sentó en una de las mesas de delante.

Pasaron quizá quince minutos cuando el público comenzó a comentar la obra. 

Adriá, que así se llama, levantaba la mano ante las dudas. Nos saludamos cordialmente y me marché.

Pienso mientras escribo esto que el escritor es frente el expresionista alemán un Adriá frente al doctor Caligari, con traje incluido.

                  

Comentarios

Entradas populares de este blog

TODO LO QUE USTED QUERÍA SABER SOBRE LIBROS* *PERO TEMÍA PREGUNTAR

EN DEFENSA DE LA AUTONOMÍA DEL PERSONAJE

CIXOUS-FREUD-SALINGER: DE UNA EXPERIENCIA AUTOBIOGRÁFICA TRIPARTITA