BÉCQUER: YO SOY AGUA Y VOY AL MAR
"Del salón en el ángulo oscuro, de su dueño tal vez olvidada, silenciosa y cubierta de polvo veíase el arpa"
- Gustavo Adolfo Bécquer
En mi clase de 4° de la ESO, aquel hombre era conocido por protagonizar una imagen pintado como un neko y expuesta al fondo sobre un corcho. Sí, no eramos los mejores.
También es cierto que nuestra profesora de ese año no valía para enseñar ni Lengua ni Literatura. Recuerdo cuando midió si eramos "aptos" haciéndonos leer en voz alta una parte de El Monte de las Ánimas.
No se me olvidará la mañana en la que le dijo a un alumno «y si no te gusta, te vas». Se fue.
Quitando esa anécdota, el sevillano posrromántico tampoco representaba mucho en nuestras vidas. Mi encuentro real con este hombre y sus compañeros de gremio se dio, como todo lo filosófico-literario en mi vida, una vez se tejía Colección de Rimas Raras.
Los suspiros son aire y van al aire
Esta estrofa a nadie le llegó a importar
Dime, mujer: cuando el amor se olvida
¿me tengo que morir para triunfar?
Por supuesto, estando vivo era un famosillo a secas. De niño, se quedó huérfano de padre y conoció en el Colegio Naval de San Telmo a Narciso Campillo.
Es un poco raro que los chiquillos se dediquen a escribir en serio, pero en esa época nacieron dos obras: "Los Conjurados" y "El Bujarrón en el Desierto".
Tras caer en el cuidado de su hermano mayor y de su madrina, el joven empezó a leer a gente de la talla de Shakespeare y Víctor Hugo (sería un prodigio, supongo, porque hasta versionó Hamlet de adolescente).
La misión de este texto no es contar toda la historia, no podría, sino empatizar con un destino, creas o no en tal concepto.
No todos nos encontramos a Rodríguez Zapata como profesor, no todos nos publicamos en revistas, pero todos somos ilusiones, un poco más si ya vamos por las letras.
Y de ser ilusiones pasamos a poetas, con versos a amores que no saben que existimos por ellos y opiniones por las que cierta gente nos mataría.
El destino, este destino, es empático porque empezó como nosotros, y modifiqué la estrofa de «los suspiros son aire y van al aire» porque así como la he escrito fue para Bécquer.
Todos somos Alonso en busca de una banda azul porque una Beatriz nos ha puesto ojitos tiernos para que vayamos a morir, el caballero besador de estatuas y aunque nos dicen por activa y por pasiva que no vayamos a un lago, nosotros vamos y nos ahogamos.
"Rimas y Leyendas". 1871.
Lo que sea que tú hagas. 2025.
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