LOTMAN: EL CONOCIMIENTO MÍNIMO DEL AUTOR

 "La simplicidad artística es más difícil que su complejidad, pues surge de esta última y de su sistema"

                                                     - Iuri Lotman

Si es que empiezas a publicar, no se separará de tu lado la típica persona que te dice esto: "seguro que has leído muchos libros".

Y siendo honestos, no podemos culparla por pensarlo.

Al fin y al cabo, es muy raro escribir un libro decente sin haber leído antes, sobretodo a los autores de tu mismo subgénero. Este "paso cero" se sustenta en base al conocimiento y creatividad asociados al concepto de escritor, y más se justifica si lo tuyo es la historia o la divulgación científica.

Lo tuyo, amigo mío, es la cultura, cosa que decidiste sin saberlo al meterte en este gremio. Pero esto no lo digo solo yo, sino también un grupo de teóricos de la literatura.

Allá por la década anterior a la Segunda Guerra Mundial, surgió en Praga un círculo de lingüistas motivado por la alianza de Roman Jakobson, hombre que inventó el sistema emisor-receptor y que ya tenía experiencia en juntar gente en Moscú, y Jan Mukarovsky, que definió la división de la palabra en significante y significado.

Mukarovsky ya le guiñó el ojo a la importancia de la cultura, pero sería otro el que expandiese la teoría.

Iuri Lotman venía de una familia judia adinerada, lo que le sirvió de trampolín para estudiar literatura en Leningrado. Ahí, entró en contacto con la teoría literaria rusa por antonomasia: el formalismo, de donde venía Jakobson.

Tras luchar en la toma soviética de Berlín, acabó sus estudios con cierta frustración, pues la campaña antisemita de Stalin no le permitió aspirar a doctor.

No se rindió sin embargo. Terminó formándose en la Universidad de Tartu, en Estonia, creando allí la escuela semiótica más prestigiosa del mundo: la Escuela de Tartu (sí, super original).

La semiótica es en pocas palabras el estudio de los símbolos, siendo esto estudio de la existencia y la cultura en la cabeza de Lotman.

En su magnum opus "La Semiosfera", propuso que la cultura generaba nuestra visión del mundo, mas lo interesante viene cuando dice que el fenómeno de literatura necesita un conocimiento mínimo cultural tanto de autor como de lector.

¿Elitismo? ¿Sapiosexualidad? ¿Qué está sucediendo? Es un pensamiento lógico, aunque en mi diccionario cuadra más que el lector no necesita ese conocimiento porque es el escritor quien se lo debe transmitir.

Ahora bien, y ya acabando, no hacemos lectores tontos. Es nuestro deber investigar lo suficiente para que nuestra obra remita a algo, algo que nutra al consumidor.

No sé, ni quisiera saberlo, si eso significa que el lector tiene literariedad.

                                       

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