DU MAURIER: POR FAVOR, NO ME LEVANTEN
"Me gustan las cosas simples: los libros, estar sola o con alguien que me entienda"
- Daphne du Maurier
No me gusta que un libro sea solamente de romance. Si parece serlo, le encuentro más drama que romance. Desde mi punto de vista, el amor en las novelas es un recurso, uno que se puede utilizar muy bien o muy mal (como todos los recursos).
La prensa del siglo XX estaría muy en desacuerdo conmigo, y aunque no tuve la oportunidad de conocerlos, quizá por su ímpetu sentimental llamaron a Daphne du Maurier "novelista de romance".
El destino la fue preparando desde pequeña para tener ese oficio. Era la mediana de tres hermanas, hija de dos actores que le dieron contacto con eminencias del teatro y la revista.
Un año después de sacar su primera novela, "El Espíritu Amoroso", se casó con el reconocido General Boy recibiendo la distinción de dama y comenzando a vivir en un castillo en Cornualles.
Sus rodeos por el thriller psicológico empezaron por su insatisfacción matrimonial. "Rebeca", historia de los dramas de la pareja Winter, la llevó a la fama en 1938, tanto que se hizo la favorita de un tal Alfred Hitchcock, no sé si lo conozcas.
A partir de aquí, las adaptaciones cinematográficas se volvieron parte esencial de la vida de Du Maurier. La película de "Rebeca" había sido un éxito rotundo, aunque ella expresó más afinidad por "Los Pájaros" del mismo Hitchcock y por "Don't look Now" (con el impresionante título argentino "Venecia Rojo Shocking") de Nicolás Roeg.
Su vida acabó de la mano con su carrera literaria. Se decantó por la no ficción, especialmente con "Gerald", la biografía de su padre, y un favorito personal: "Dios salve a Inglaterra", ucronía en la que Estados Unidos pretende colonizar a los británicos. Se fue, no obstante, sin llevarse bien con la perspectiva que tenían de ella.
Mi tesis es la siguiente: se nos hace raro que nos encasillen en subgéneros los cuáles no abarcamos y la expectación masiva es motor de esta malinterpretación. Yo también me siento al lado del thriller psicológico y la butaca me parece muy cómoda.
Por favor, no me levanten. Denme, como con ella debieron hacerlo, un libro y alguien que me entienda.
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