CIORAN: EL NIETZSCHE FATALISTA
"Debería convertirse en un lunático, arriesgándolo todo en aras de sus peligrosas fantasías"
- Emil Cioran
Hablamos hace tiempo de que la voluntad de vivir de Schopenhauer puede ser vista como una forma de optimismo. Eso dejaría a su digievolución, la voluntad de poder, en una forma de ambición adicional.
Como es lógico, el pensamiento irracional alemán tuvo su extensión por Occidente, y aunque Camus es seguramente el existencialista del absurdo de este lado de Europa por excelencia, llegó alguien del otro lado que retomó el concepto desde un punto de vista más "¿para qué narices me he levantado hoy?".
En 1934, las librerías transilvanas colocaron en sus estanterías una tal En las Cumbres de la Desesperación (Lovecraft, ¿eres tú?).
El libro era un conjunto de 66 secciones que contrastaban las emociones negativas del ser humano e incluso luchaban por ellas por hacer ver al ser humano la importancia de la muerte y el amor.
Conozco tiempos en los que esto no habría sentado muy bien, pero Rumanía lo premió un par de veces. El autor, de veintitrés años, era Emil Cioran.
Había estudiado durante toda su vida el existencialismo alemán y poco después del triunfo dejó ver una atracción perturbadora por los fascismos y por La Guardia de Hierro, un grupo rumano de ultraderecha.
Ignorando la política (la cual lo decepcionó tras la Segunda Guerra Mundial), la etapa más conocida de Cioran es la escrita en francés, en la cual fue desarrollando conceptos que o lo hermanaban más con sus precedentes o lo distinguían. Abandonó el "idealismo cósmico", concepto que me inventé para explicar a Schopenhauer, e hizo lo que probablemente sería su opuesto: la libertad negativa.
Según Cioran, la voluntad no es suficiente para escapar del sufrimiento o enmascararlo y, si te empeñas, es un castigo.
Es como un preso que puede ir a todas las habitaciones de una cárcel pero recibe un latigazo cada vez que husmea.
"Breviario de Podredumbre" y "La Tentación de Existir" son sus obras exponente en este término.
A falta de una palabra acabada en -ismo para el pensamiento del transilvano, se comenzó a usar la palabra fatalismo, cosa que lo definió hasta su muerte en el 95 y que, si lo sobrepiensas, pudo existir desde los estoicos.
Sinceramente, de entre los influenciados por el existencialismo alemán, me hubiera esperado hablar antes de Mainländer que de Cioran teniendo en cuenta que yo mismo trato la redención en La Saga Aristofánica.
Lo dejaremos para otro día.
Comentarios
Publicar un comentario